Los terremotos y las redes sociales

La sociedad mexicana se ha sacudido por dos grandes terremotos en el mes de septiembre de 2017. El primero en las costas de Oaxaca el 7 de septiembre de magnitud 8.2, el cual devastó muchas zonas del istmo, muchas muertes y pérdidas materiales. Fue particularmente desastroso en zonas de alta marginación, los medios lo cubrieron tibiamente, hubo poca movilización.

El segundo temblor, el 19 de septiembre, 32 años después del más grande en la historia (es de admirarse la gran coincidencia), cuando muchas personas en el área de Puebla, Morelos y Ciudad de México regresaban del simulacro de terremoto, ocurrió. Expertos indican que estos dos terremotos están relacionados por tratarse de la misma placa. Aunque fue de menor intensidad, 7.1 en la escala de Richter, causó más devastación por estar en áreas altamente pobladas.

Redes sociales en las primeras horas

Las primeras horas de caos fueron dominadas en redes sociales por videos de edificios derrumbándose y explosiones, esto fue lo que causó impacto a nivel mundial. Afortunadamente también ayudó a una gran movilización y solidaridad expresada en ciudadanos acercándose a ayudar en rescatar personas y apoyar a los damnificados. Esto ha sido una gran muestra del espíritu de los mexicanos, de hacer un lado diferencias y tender la mano.

Las redes sociales fueron de gran utilidad para localizar personas ya que en áreas afectadas se interrumpió el servicio de electricidad, telefonía y otros. La naturaleza del efecto viral difundió listas de personas extraviadas o encontradas, direcciones de albergues, lugares donde ayudar y materiales que conseguir para rescates, información valiosísima. Algunas celebridades con muchos seguidores realmente hicieron diferencia al difundir esta información y la respuesta que se dio fue extraordinaria.

“Frida Sofía”

En el centro de la narrativa sobre los rescates entre los escombros estaba la escuela Rébsamen de 3 pisos que se derrumbó y muchos alumnos, maestros y personal quedaron atrapados. Desde la tarde del 21 de septiembre en las noticias se manejó el nombre de una niña llamada Frida Sofía que supuestamente los rescatistas habían escuchado su voz y estaba frenéticamente trabajando para sacarla. Varios medios le dieron prioridad a este suceso por la gran escena que representaría ver a la niña saliendo vida de entre los escombros. Mucha gente se quedó viendo la televisión, en especial Televisa, para saber el desenlace, oraba y vi hasta niños que le hicieron dibujos.

Esa noche también prendí la televisión, y vi que en TV Azteca el reportero entre la lluvia informaba que la Marina (encargada de los rescates) ya había ordenado que usaran maquinaria pesada para retirar escombro, que ya no había personas vivas que rescatar. Esto se me hizo muy extraño porque veía en redes sociales y en otros medios todavía estaban al pendiente de Frida Sofía. El Secretario de Educación Pública llegó a decir que no encontraban a los padres (esto ya debió haber sido un indicador de lo que venía).

Al día siguiente la Marina tuvo que salir a decir que la niña de nombre Frida Sofía nunca existió, empezaron a echarle la culpa a Televisa de haber inventado la narrativa como si fuera una telenovela y de inmediato ellos se defendieron diciendo que se basaron en la información de la Marina. Por ahí leí que el nombre lo inventó un “topo” para darle identidad a una niña que supuestamente escucharon, entre la confusión y el caos la historia tomó vida propia.

Al final de cuentas los medios y el gobierno quedaron en ridículo y le dieron cabida a las voces antisistema que todo ven mal. A mi punto de vista los gobiernos de los 3 niveles tuvieron una buena actuación, respondiendo, en contraste con lo que pasó en 1985.

El odio a los políticos

El año 2017 comenzó con manifestaciones muy fuertes en contra del Gobierno Federal por los ajustes a los precios de la gasolina, pero el rechazo ciudadano es parejo a las instituciones gubernamentales. Con esta tragedia los odios salieron a flor de piel y los primeros en la lista son los partidos políticos, impulsado por la reciente solicitud del mayor presupuesto para el INE y los partidos para el año 2018, más de 7 mil millones de pesos.

El reclamo se hizo saber en redes sociales exigiendo a los partidos que “regresen” ese dinero para los damnificados. La presión dio resultado y todos los partidos en diferentes formas renunciaron a esas participaciones federales. Aunque ese dinero no llega ni al 1% del presupuesto federal, con lo que quiero decir que hay mucha tela de donde cortar, sobre todo con austeridad y recortes en el gasto corriente y ataque frontal a la corrupción. Entiendo perfectamente que los políticos se han ganado el rechazo popular.


El héroe es un perro

Recuerdo que en el terremoto de 1985 una figura que destacó fue el tenor Plácido Domingo, lo vimos cargando sacos y moviendo escombro, hizo donaciones y eventos, aunque nació en España, su corazón es mexicano y surgió como un héroe que no buscaba lucirse, solo ayudar. En el 2017 el héroe fue una perrita rescatista de la Marina llamada Frida. El público se enamoró de ella con su vestimenta especial incluyendo gafas y zapatitos, se le atribuyó salvar 50 vidas. Poco se habló de su entrenador y del binomio de un humano con el perro, como si el animalito por su cuenta se puso a encontrar humanos de entre los edificios derrumbados.

¿Han notado en los últimos tiempos un enfoque desbalanceado hacia los animales? Cuando muchas vidas humanas estaban en riesgo, aplastadas, hubo grupos que se preocuparon por salvar a las mascotas, no lo entiendo. Los grupos animalistas se defendieron diciendo que, si los perros rescatistas salvaron humanos, hay que salvarlos a ellos, pero eso no tiene sentido. Esta preferencia hacia los animales a costa de los humanos lo considero enfermo, el colmo son las parejas que tienen “perrhijos”, cuidan a su mascota como si fuera su hijo, pero este tema lo abordaré en otro artículo.

¿Esperanza para el futuro?

Sin duda esta tragedia sacó lo mejor de muchos mexicanos, la solidaridad y la generosidad salió a relucir. También las redes sociales brillaron al convocar e informar de forma efectiva. Muchos analistas comentaron sobre estos aspectos y notaron que esto se podría traducir en un cambio en la sociedad para bien. Me temo que no estoy de acuerdo. Muy pronto, cuando se disipó el polvo y las recolecciones de víveres pararon, también surgieron las historias de políticos (como el gobernador de Morelos) y otros delincuentes aprovechando la generosidad para robar despensas.

La mentalidad también regresó a la normalidad, las mezquindad y egoísmo prevalente en nuestra sociedad nos invade de nuevo, las críticas salen rápido no así las acciones. Por un momento, así como cuando un rayo se cuela de entre las nubes, pudimos imaginar un país mejor de entre las ruinas. ¿Qué tiene que pasar para que cambiemos de verdad? ¿Una catástrofe aún mayor? Francamente no lo sé.