Lo que el debate cambió

El domingo 22 de abril de 2018 se llevó a cabo el primer debate entre los candidatos a presidente de México, que para mi punto de vista fue mucho mejor de lo que esperado en cuestión de entretenimiento. Ya sé que vas a pensar que es muy banal ver las cosas así, pero lo que pasaba con debates de años anteriores es que aburrían por el formato y por lo tanto la efectividad era menor. Felicidades al INE por diseñar una dinámica más parecida a un debate de verdad, aunque las restricciones del tiempo en pos de la equidad eran algo molestas.

Cómo llegaron los candidatos

Alrededor de 3 semanas en campaña las encuestas indicaban con claridad la ventaja de Andrés Manuel López Obrador, una de ellas del periódico Reforma lo colocaba 20 puntos arriba con 48 porciento de preferencia, esto es una ventaja muy grande que sin duda influye en la dinámica de la campaña y por lo tanto del debate: todos tienen que tratar de bajarle puntos.

Desde hace meses la estrategia del PRI había sido atacar incesantemente a Ricardo Anaya del PAN para colocar a José Antonio Meade en segundo lugar y así emprender una campaña de voto útil, no pudo desbancarlo en gran parte por el gran lastre que representa ser candidato de un partido tan repudiado como es el PRI (el presidente Peña Nieto trae una aprobación de alrededor de 20 por ciento). Muchas analistas comentaron que el debate era la última oportunidad de Meade para ser competitivo, estaba obligado a triunfar.

Ricardo Anaya no empezó bien la campaña, todavía arrastrando las acusaciones de lavado de dinero, no había tenido una voz clara ni impacto en sus propuestas, claramente también necesitaba una buena actuación para darle una bocanada de oxígeno y evitar el crecimiento imparable de AMLO.

De los independientes no voy a comentar mucho, no deberían ni estar en la boleta, tanto Margarita Zavala como Jaime Rodríguez el Bronco hicieron trampa en obtener firmas para avalar su candidatura, además no tiene ninguna oportunidad en competir.

El debate

Voy a hacer un análisis desde el punto de vista persuasivo que es lo único que importa, ¿a poco te acuerdas de alguna de las propuestas hechas en el debate? Eso pensaba.

AMLO se veía cansado, tenía bolsas en los ojos y se le notaba poca energía, con su lenguaje corporal era evidente que estaba incómodo, no quería estar ahí. Como es su estilo se tarda mucho en hablar y por eso el tiempo se lo comía. No tuvo suficiente preparación, le dieron muchos papeles para mostrar gráficas pero batallaba en encontrarlos, él mismo dijo que no iba a ensayar y se notó. En cuanto al contenido, no dijo nada nuevo, mismas frases que dice en los discursos, si vieron el debate en Milenio, oyeron lo mismo. Tampoco se defendió mucho, aunque todos los atacaron, estoy convencido que sus asesores le dijeron que no se enganchara, que no se dejara provocar, que no lo vean enojado, para “proteger” su ventaja, pero a fin de cuentas lo exhibieron mucho, lo debilitaron y sí se molestó, al terminar se fue sin despedirse de nadie.

Se esperaba que Anaya tuviera buen desempeño ya que en múltiples ocasiones se había debatido con líderes del PRI y los hizo polvo, creo que provocó el despido de Manlio Favio Beltrones. No decepcionó. Estuvo preparado, ensayado, sabía cómo moverse y polemizar, cuidaba los tiempos. Analistas dijeron que no debió haber intercambiado ataques contra Meade, pero creo que era necesario, por eso del PRIAN. Hizo algunas propuestas, aunque como dije anteriormente, nadie las toma en cuenta. A final de cuentas logró su objetivo, posicionarse como el sólido segundo lugar, el único que pueda competir contra AMLO, el receptor del voto útil.

“Yo soy José Antonio Meade” inició varias veces el candidato del PRI, un poco en la etapa de que lo reconociera la gente, aunque fue secretario de estado en dos sexenios, no es político y no es muy conocido. Creo que tuvo un desempeño regular, sí ensayó, pero le faltó más entusiasmo, más corazón, no conectó, por ahí escuché que parecía maestro universitario. También sus ataques fueron contra AMLO y trajó uno diferente, el de los departamentos que no había declarado en su 3 de 3, en este ataque AMLO sí respondió porque involucraba su familia, hasta se atrevió a regalarlos sí se demostraba que eran de él. Punto para Meade. Sin embargo, fue no suficiente para darle un relanzamiento a su campaña, va a quedar más rezagado en las encuestas y su futuro es incierto.

Lo anecdótico quedó en manos del Bronco con sus puntadas, me quedé con la boca abierta con su propuesta de cortarles la mano a los delincuentes y me sacó una carcajada cuando dijo que sí creía en el matrimonio porque se había casado tres veces. Margarita se vio entusiasmada, aunque parecía que estaba grabando un spot, no pintó porque nadie le respondió (salvó una vez el Bronco) y pues no tienen relevancia en la elección, sin embargo les dieron el mismo tiempo que a los demás.

Posdebate

Fue la serie de Luis Miguel en Netflix, no es cierto. Hubo en los diferentes canales mesas redondas con los voceros de los candidatos y pues era de esperarse que todos dijeran que ganaron. Hubo algunos sondeos, dándole a la ventaja a Anaya. AMLO sacó un video, al parecer para tranquilizar un poco a sus seguidores, diciendo que se quedó con ganas de responderle a Anaya (confirmando la hipótesis de que lo aconsejaron no debatir), obvio se dijo ganador, algunos analistas también consideraron que ganó porque no hubo cosas fuertes que le afectaran y que iba a seguir dominando en las encuestas.

Considero que sí se marcó una nueva etapa en la campaña, sí se definió una campaña de dos candidatos así como el 2006 y el 2012. Anaya se relanzó y se siente un nuevo entusiasmo, donde antes había un sentido de inevitabilidad. Siento que se van a cerrar las encuestas. Sigue siendo difícil alcanzar a AMLO, pero no imposible, el sentimiento anti-AMLO por fin tiene un candidato y los que iban a votar por AMLO nomás porque ya le toca o para castigar al PRI y al PAN, estarán tentados al voto útil.

La nueva etapa de la campaña

Sobre las especulaciones de una posible alianza PRI y PAN, considero que no es factible por dos razones. El encono que se dio entre el presidente Peña Nieto (el verdadero coordinador de la campaña) y Anaya es irreconciliable, se han dado con todo. Segundo, porque la narrativa de López Obrador es precisamente ser la oposición al PRIAN, sí se unen lo van a fortalecer. Además la ley electoral ya no permite alianzas. Para mi punto de vista, es más fácil que el PRI se alié con AMLO para garantizar su impunidad a él y sus funcionarios en la nueva administración, simplemente seguirían atacando a Anaya como lo estaban haciendo.

Los seguidores de AMLO sí se vieron muy afectados por el debate, vieron como en la entrevista de Milenio sí respondía y esta vez se quedó pasivo recibiendo los golpes. Vieron al rey sin ropa, vulnerable y están preocupados por a su punto de vista la “mafia del poder” ya activará la máquina para aplastarlo como el 2006. Pero deberían de ver internamente antes las evidentes fallas de AMLO, su propuesta peligrosa de amnistía a delincuentes, su nula propuesta para combatir la corrupción, pero sobretodo los rasgos autoritarios y mesiánicos, repletos de soberbia. Evidenció en el debate su desprecio hacia las instituciones y por ende a la democracia.

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