Huelga de hambre

Las huelgas de hambre siempre se me han hecho una forma muy curiosa de protesta. La persona o grupo de personas manifiestan su inconformidad al morirse lentamente, en otras palabras, ellos mismos están acabando con la protesta, estoy seguro que las autoridades o personas en el poder han de pensar: si se quieren morir, pues que se mueran. Siempre he pensado que esta práctica es de lo menos efectiva que existe para conseguir objetivos.

La huelga de hambre se oye muy noble, es un tremendo sacrificio, sin embargo, muchas veces hacen estas protestas y el público no tiene forma de saber si realmente están en inanición, a lo mejor comen un sándwich o sopa cuando nadie está viendo, así se la pueden llevar mucho tiempo. Al menos que se vean como el activista Guillermo Fariñas en Cuba que bajó 19 kilos y sí llamó la atención de la prensa internacional dando un poco de presión a la dictadura castrista, muchas de estas huelgas de hambre son solo espectáculo.

Creo que donde sí funcionan son en las cárceles, donde los presos no pueden hacer mucho. Tal es el caso de las huelgas de hambre de Irlanda del Norte, donde prisioneros enemigos combatientes en contra del régimen británico demandaron mejores condiciones y se manifestaron de esta forma, (aunque también llegaron a esparcir excrementos en las celdas) llegaron a morirse muchos de ellos y sí llegó a poner mucha presión a la entonces primer ministra Margaret Thatcher, que no cedió a sus demandas y dejó que murieran. No por nada le decían la dama de hierro.

Científicos dicen que los límites del ser humano para sobrevivir sin comida son 60 días, pero esto en condiciones de no moverse, claro que con daños irreversibles a órganos internos. Mahatma Ghandi lo hizo por 21 días, y el líder de la antes mencionada huelga de Irlanda, Bobby Sands llegó a 66 días. No me puedo imaginar el tremendo dolor que puede provocar pasar tanto tiempo sin comer, nosotros nos quejamos de que no alcanzamos almorzar por tanto trabajo.

En estos tiempos las huelgas de hambre son vaciladas. Recuerdo que hasta el ex presidente de México Carlos Salinas de Gortari llegó a ponerse en huelga de hambre, para días después dejarla porque una persona allegada lo convenció que no lo hiciera. Soy extremadamente escéptico cuando huelguistas recurren a estos métodos, siento que desvirtúan sus demandas, muchas veces justificadas.

¿Crees que funcionan las huelgas de hambre?

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