Ex Machina, jugando a ser Dios

El hombre está cercano a crear la inteligencia artificial que esté a la par con la de los seres humanos, pero ¿podría crear la conciencia artificial? Muchas obras de ciencia ficción tratan el tema de la inteligencia artificial desde varios ángulos: filosófico, tecnológico, social, etc. Definitivamente no estamos preparados para convivir con estos seres que pueden ser robots, pero también programas que funcionan en dispositivos o en el internet. Pero ¿para qué necesitamos la inteligencia artificial? Desde sus inicios se ha utilizado para los llamados sistemas expertos (como Watson de IBM), son programas de análisis y resolución de problemas específicos que a seres humanos le llevarían años.

La prueba de Turing

El científico en computación Alan Turing se le conoce como el padre de la inteligencia Artificial, famoso por ayudar a decodificar los mensajes de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Turing propuso una prueba con la cual un humano interactuara con una máquina, si la persona por medio de una conversación no podría distinguir a la máquina de un humano, se consideraría a la computadora inteligente.

En la película que analizaremos, Ex Maquina, Nathan el dueño de una compañía de buscadores de internet estilo Google, hizo un concurso entre sus empleados y un callado programador llamado Caleb fue el ganador. El premio era pasar una semana con Nathan en su casa apartada de la civilización.

Caleb encuentra a Nathan recluido en un bosque viviendo solo en una impresionante casa, tomando en exceso y haciendo ejercicio. La tarea que le asigna a Caleb es aplicar la prueba de Turing a su última creación, un robot inteligente llamada Ava.

El cerebro de Ava

Ava es un robot avanzado, aunque sus facciones y movimientos son las de un humano, claramente se puede ver su interior de circuitos y electricidad, esto fue hecho por diseño. Caleb al hablar con ella puede constatar que Ava tiene conciencia.

Nathan le explica a Caleb que para construir el cerebro de Ava tuvo que recurrir a la información que se genera de la interacción de los humanos con sus teléfonos y computadoras, registrando cada gesto y cada palabra. Esta noción es un poco aterradora, pero el director Alex Garland comenta que compañías como Google o Apple pronto podrían hacer esto.

Tanto poder de computación exige el cerebro de Ava que llega a causar apagones de electricidad. En medio de éstos, Ava y Caleb se comentan intimidades aprovechando que no se está grabando en las cámaras, en estos momentos se confiesan que se gustan y traman salirse de la casa.

Nathan ha tenido fracasos con robots anteriores, resulta que son tan inteligentes y conscientes, que no les gusta estar encerradas (todas han sido mujeres) y llegan a autodestruirse. Ahí se revela el real objetivo de la estancia de Caleb, medir la forma en que Ava usaría la seducción y la creatividad para salirse del encierro.

A través del Espejo

La película está magistralmente dirigida, tiene mucho significado las tomas, a veces más que las conversaciones. El motivo del espejo es prevalente y eso no es coincidencia. Aquí la influencia del libro de Lewis Carrol, A través del espejo y lo que Alicia encontró ahí, que es la continuación de Alicia en el país de las maravillas. En esta historia, Alicia se pasa a otro mundo al cruzar un espejo teniendo una aventura jugando un juego de ajedrez donde empieza como peón, pero termina siendo la reina.

Caleb también se mira mucho en el espejo, en una escena su cara parece transformarse en una máquina, lo cual indica una convergencia entre el mundo natural y el artificial. Las cámaras que se encuentran en todos lados también son los espejos en los cuales ahora nos vemos a través del espacio y tiempo. Es por medio de la imagen televisada de Caleb se enamora de Ava.

Una de las escenas clave en la película es cuando Ava indaga sobre qué pasará si no pasa la prueba ¿será destruida y en qué consiste esa terminación? Como cualquier humano que se pregunta sobre la muerte, es una clara muestra de la consciencia de Ava.

Deus, Ex Machina

Nathan es un genio atormentado. Creó un robot sirvienta de aspecto japonés, tiene sexo con ella y hasta baila. Pero Nathan recurre al alcohol para ahogar sus demonios, claramente no es feliz y está obsesionado por cambiar el mundo con quizás el invento más grande de la humanidad, pero también le aterra el caos que puede provocar.

Como una pintura de Jason Pollock, que Nathan tiene y le enseña a Caleb, la inteligencia no es un proceso lineal, hay flujo, caos y dentro de todo cierta armonía y conexión.

El título de la película Ex Machina viene de la frase Deus Ex Machina (Dios desde la máquina) refiriéndose en el teatro griego a los recursos que utilizan los historiadores para resolver tramas con intervenciones exteriores o supernaturales.

La reina

Estimado lector, con tanta revelación de la trama de le película quiero pensar que ya la viste, así que explicaré el final tal como lo entendí. Ava logra escapar de la casa mediante su astucia y persuasión, así como Eva en el paraíso, dejó de ser desnuda para ponerse la piel de otras robots, sin embargo, su “Adán” no corrió con la misma suerte al quedar encerrado en un cuarto, Ava ni intentó salvarlo lo que indica que su supuesto cariño era manipulación.

La película termina con escena interesante, se ven sombras de personas sobre un piso que se asemeja a un tablero de ajedrez y concluye con un reflejo de Ava en un aparador. Su pecado fue matar a su creado que creyó saber qué era lo mejor para ella.

Me impresionó la película sobre todo porque es la primera dirigida por Alex Garland, aunque ya ha escrito varias cintas. Me recordó mucho al estilo de Stanley Kubrik con sus tomas majestuosas y riqueza de significado en la escenografía. Definitivamente recomendable para todo amante de la ciencia ficción.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*