El principio KISS

La complejidad nunca es buena. Cualquier situación donde percibimos muchos elementos o variables causa stress, imagínate al ver una serie de cables hechos bolas o el panel de control de un avión.

En los negocios no es la excepción, mantener las cosas simples es no solo deseable sino primordial, especialmente en la interacción con el cliente, pero también en los procesos internos. El Principcio KISS (Keep It Simple, Stupid) nos dice que hay que mantener simplicidad, irónicamente esto resulta complicado y costoso.

En la mercadotecnia vemos mucho este principio al simplificar el mensaje que se quiere presentar, es mucho más entendible y causa mayor impacto. Lo vemos en el diseño de productos, Apple tiene una obsesión con esto, el iPad por ejemplo, solo tiene un botón.

Es más evidente cuando un negocio no aplica este principio, si vamos a una ferretería donde hay un desorden. muchos estantes, sin señalamientos, causará que al pedir una pieza el despachador se tardará más, degradando la calidad en el servicio. Un documento también puede ser complejo al no estar adecuadamente redactado, sin estructura y sin forma sencilla de encontrar la parte sustancial, lo que lo hace más difícil de procesar.

La simplicidad cuesta, diseñar productos o procesos con principio KISS en mente requiere de un cambio de cultura empresarial que no todos están dispuestos a invertir, quizás lo ven innecesario, pero el no hacerlo les ha costado muchísimo dinero hasta la desaparición.

Si eres ejecutivo o emprendendor, un buen lugar para aplicar este principio es en tu comunicación verbal o escrita, analiza lo que dices, ¿echas mucho rollo? ¿ves cómo las personas fruncen el ceño porque no entiendes lo que estás diciendo? Tienes que hacer ejercicios de simplificar tus mensajes, pensar en lo esencial sin exagerar por supuesto, como todo en la vida los excesos son malos. Practica tu discurso de elevador.

Podemos buscar la simplificación en todas nuestras facetas de la vida, bien vale la pena y puede ser muy redituable.