El poder de la apreciación

No hay sentimiento más fuerte en el humano que sentirse importante, todos necesitamos validación, que nos demuestren respeto. Cuando nos esforzamos en el trabajo o un proyecto, el reconocimiento por otras personas es una gran satisfacción, nos llena de orgullo y muchas veces, aunque no haya remuneración, es suficiente. Los artistas expresan que se alimentan de los aplausos. Constantemente buscamos de la aprobación, debemos ser generoso para darla. Un padre de familia sabe esto, un reforzador motiva al hijo a seguir adelante, funciona mejor que la reprobación o el castigo.

Sabiendo esto ¿por qué somos tan tacaños con los elogios hacia las demás personas?

Cuenta el libro de Cómo ganar amigos e influir sobre las personas de Dale Carnegie, de un caso de una señora que empezó a perder la cabeza manifestándole a familiares y amigos que era una reina y que el día anterior acababa de dar a luz, entre otras expresiones inauditas. La llevaron con psiquiatras y un doctor comentó ¿para qué quieren que la cure si así es feliz? Podría estar “sana”, bien situada en la realidad, pero miserable, sus alucinaciones la hacían sentir importante.

Si usted tiene un puesto con la responsabilidad de personas a su cargo, es buena idea aprovechar cualquier ocasión para hacerle saber a los subordinados que buen trabajo están haciendo, más aún cuando el empleado es problemático o no tiene buen desempeño, las palabras de reconocimiento es quizás lo que necesite para rectificar su actitud.

Sin embargo, hay que tener cuidado cuando se dan palabras de reconocimiento, éstas deben ser sinceras sino se llega a la adulación y puede tener efectos contraproducentes. Claro que hay personas que les gusta oír palabras bonitas, aunque sean falsas porque les resalta el ego, pero eso habla de una persona banal y vacía. Comprendo que es difícil encontrar cosas buenas que decir de alguien que nos cae mal o en apariencia no tiene cualidades, pero observando bien se puede resaltar hasta lo más pequeño y de construir de ahí, los resultados están garantizados, la gente cambia para bien.

Una vez asistí a una plática de Carlos Kasuga y ahí comentó que si queremos que nuestra vida cambie de manera dramática, lleguemos a la casa y le digamos a nuestra pareja un cumplido o le expresemos que nos gusta, su sonrisa llenará el cuarto de luz. Lo mismo con nuestra madre y a un amigo cuando lo veamos. Si te das cuenta son cosas que no cuestan absolutamente nada, pero el beneficio es inmenso.

Así que no tengamos miedo en elogiar a los demás, a ver lo positivo en cada persona, el respeto es una moneda de cambio que abre muchas puertas y hace que una situación muy complicada llegue a solucionarse.

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