Adiós Chargers de San Diego

El 12 de enero de 2017 es el día que dejé de ser fanático de los Chargers.

Ese día el dueño del equipo Dean Spanos nos envió un correo electrónico informando que se mudaban a Los Angeles, que fue una decisión difícil y que espera que sigamos con el equipo. Mi respuesta Dean, es un rotundo ¡no!

Me comentaron varias personas ¿por qué dejaría de seguirlos si solo se cambian de ciudad? Los jugadores van a ser los mismos, pero desgraciadamente los dueños también y mi enojo es con ellos, están llevando a la organización a niveles cada vez más bajos y no les importan sus aficionados.

Pero ¿cómo llegamos a esto? Todo se resume en dos palabras: estadio nuevo. El Qualcomm Stadium (antes Jack Murphy) tiene muchos años, se está deteriorando y es obsoleto. Desde hace aproximadamente 15 años han estado buscando construir uno nuevo, la familia Spanos siempre pidieron dinero del condado de San Diego y eso no les gustó mucho a las autoridades ni a la mayoría de la ciudadanía sandieguina. Esto se hizo evidente el pasado noviembre cuando una iniciativa para cobrar impuestos en hoteles para recaudar para el estadio fue rechazada por los votantes.

No ayudó mucho que en las pasadas dos temporadas los Chargers jugaron pésimo ganando 9 y perdiendo 23, los juegos en Qualcomm cada vez se veían más vacíos, con mayoría de aficionados de los equipos contrincantes. Para los ojos de Spanos, la afición de San Diego ya no los quería, pero lo que no quería era un equipo perdedor, es lógico.

La NFL siempre manifestó que lo mejor era que los Chargers se quedaran de San Diego, y sí le dieron 100 millones de dólares a Spanos para ayudarle y un año para que lograra un acuerdo para el ayuntamiento, no lo logró pero lo más probable es que no quería hacerlo, para muchos el supuesto esfuerzo para quedarse en San Diego era falso y solo quería salvar su reputación echándole la culpa a los políticos y los ciudadanos.

La ciudad de Los Angeles no quiere a los Chargers, ellos querían a Los Raiders donde tienen muchísima afición y ahora son muy buen equipo. Ahora tendrán a 2 de los peores equipos, los Rams que llegaron el año pasado a esa ciudad y tuvieron una temporada desastrosa. Los Raiders están por moverse a Las Vegas.

Aquí los perdedores son los aficionados que a pesar de tanta mediocridad y desorganización fueron fieles, pero la forma en que se fueron los hizo enfurecer, ahora nos sentimos huérfanos, nos sentimos traicionados. Los aficionados de San Diego siempre han odiado a los equipos de Los Angeles y fue una cachetada el primer logo que mostraron casi idéntico al de los Dodgers.

Después de la noticia tuve mis dudas de seguir como aficionado, pero la gota que derramó el vaso fue la contratación del entrenador Anthony Lynn, que hasta hace unos días estaba de coach interino de los Bills de Buffalo, antes era coordinador ofensivo. En mi punto de vista contrataron alguien similar a Mike McCoy, que tampoco tenía experiencia de coach y la decisión la tomaron muy rápida, creo que habían otros candidatos de equipos ganadores como los Patriots que hubieran dado mayor impacto a la afición. Siguen las malas decisiones, siguen desperdiciando la carrera de Philip Rivers que le quedan quzás 4 años como quaterback.

Estoy cansado de darle el apoyo a un equipo mediocre, me gustan mucho los jugadores, han demostrado corazón y agallas, les deseo lo mejor, sobretodo a Philip Rivers que además de ser un excelente quaterback es un líder entusiasta. Quizás vea alguno de sus juegos, pero sinceramente quisieran que perdieran, quisiera que la ida a Los Angeles sea un rotundo fracaso, así de molesto estoy.

Adiós Chargers, perdieron a este aficionado que los seguía desde 1995. Me quedaré con los buenos recuerdos y lo que pudo haber sido.